¿Cómo aliviar el estrés?

¿Cómo aliviar el estrés?

La aparición del estrés en algún momento de nuestra vida es completamente normal, y no solo está relacionado con el trabajo, sino que va mucho más allá. Podemos estresarnos por problemas cotidianos acumulados, por problemas personales mayores relacionados con cosas importantes para nosotros, o por un fallecimiento de un ser querido. En este artículo te enseñamos cómo aliviar el estrés mediante métodos sencillos al alcance de todos.

Factores que pueden provocar estrés

Recordemos que el estrés es una sensación física y/o emocional provocada por multitud de factores como:
  • La sobrecarga de trabajo o de actividades fuera del trabajo que exigen esfuerzo por nuestra parte.
  • Problemas económicos.
  • Problemas familiares o en relaciones sociales (amigos, compañeros, etc.).
  • La falta de tiempo libre o de actividades de ocio que nos motiven.
  • Exigirse mucho a uno mismo en el trabajo, en la vida personal o con los demás.
  • No saber poner límites entre los demás y nosotros, cargando con tareas que no podemos cumplir sin desatender las nuestras propias.
  • No comprender qué nos pasa a nosotros mismos en un momento dado.

Tipos de estrés

Podemos encontrar diferentes tipos de estrés. Teniendo en cuenta que el estrés es una reacción del cuerpo a algo externo que nos prepara para una posible amenaza, podemos considerarlo normal, y en ocasiones beneficioso. Nos podemos encontrar con:
  • Estrés normal: Podemos notar ansiedad, pero no en un grado muy alto. Esta ansiedad nos puede ayudar a solucionar problemas al verlos como una amenaza inminente.
  • Estrés patológico: En este caso la ansiedad es mayor y puede dar lugar a tristeza, confusión, culpabilidad, además de sensaciones físicas como cansancio, insomnio, falta o aumento de apetito, dolores de cabeza o síntomas estomacales.

¿Cuándo se convierte el estrés en perjudicial?

Consideramos el estrés como algo malo cuando se alarga en el tiempo. El estrés es una reacción natural del cuerpo que nos avisa de un posible peligro o amenaza, por lo que entendemos que debe ser algo pasajero. No está estipulado cuál es la duración normal de la respuesta de estrés de nuestro cuerpo, pero debería desaparecer cuando esa amenaza desaparezca. En ocasiones esto no ocurre así, sino que la respuesta de estrés se mantiene durante más tiempo desde que la amenaza desapareció. En este caso el cuerpo se mantiene en alerta, con la ansiedad correspondiente y las sensaciones físicas que pudieran aparecer. El cuerpo se desgasta, nuestra mente también, y los síntomas se vuelven más graves y molestos. A la larga se pueden sufrir trastornos digestivos, inmunológicos, cardiovasculares, problemas graves del sueño, etc. La tristeza se suele mantener en el tiempo y puede darse enfado o mayor irritabilidad. Si esto ocurre así, las personas podemos llegar a sufrir trastornos graves de depresión o ansiedad, diabetes, hipertensión o enfermedades cardiacas. Por todo ello, es importante tener en cuenta cómo podemos reducir el estrés en nuestro día a día y poder evitar las consecuencias negativas que pueda acarrearnos en un futuro, siempre y cuando no hayamos llegado a desarrollar este tipo de enfermedades que hemos mencionado, en cuyo caso deberemos acudir a los profesionales de la salud correspondientes.

Recomendaciones para aliviar el estrés

Algunas recomendaciones para controlar y aliviar el estrés son:
  • Aprender de nuestras respuestas al estrés para poder estar alerta: Todos en algún momento de nuestra vida hemos padecido algún episodio de estrés por diversos motivos. Debemos observar las respuestas que da nuestro cuerpo a los eventos que nos suceden para poder anticiparlas en eventos similares. De esta manera podremos predecir la ansiedad antes de que aparezca, no dejando que sea tan alta como en situaciones anteriores. Reconocer las señales de nuestro cuerpo nos permite ser conscientes de lo que nos está pasando para buscar soluciones que sean efectivas.
  • Establecer actividades prioritarias: Debemos priorizar tareas y saber dejar otras no tan importantes para más tarde. El hecho de agobiarnos con las cosas que tenemos que hacer alimenta el estrés, por lo que es conveniente manejarlo estableciendo una lista de tareas prioritarias y tareas que podemos dejar para no sobrecargarnos de trabajo. Es importante tener claros nuestros objetivos para que la elaboración de nuestra lista sea efectiva.
  • Practicar ejercicio: Es sabido por todos que realizar ejercicio diario mejora nuestro estado de ánimo y es beneficioso para nuestra salud. Podemos encontrarnos mejor, sentir menos tristeza y malestar general y reducir el riesgo de una enfermedad cardiovascular, reduciendo así el riesgo de padecer enfermedades a las que nos acerca el estrés. La práctica de 30 minutos de ejercicio diario, como andar, resulta muy beneficioso para nuestro cuerpo.
  • Practicar actividades relajantes: Desde practicar actividades que nos resulten relajantes a nosotros (leer, escuchar música, etc.), hasta prácticas de relajación al uso (meditación, relajación muscular, ejercicios de respiración, etc.). Cualquier actividad que nos resulte relajante provoca en nosotros un descenso de la ansiedad y regulación corporal. Si las actividades relajantes se practican durante unos minutos al día, podemos notar los efectos en poco tiempo.
  • Practicar actividades placenteras: Además de actividades que nos relajen, también es importante realizar actividades que nos resulten gratificantes, ya sea ir al teatro o quedar con nuestros amigos, por ejemplo. El hecho de desconectar de nuestras actividades rutinarias o de acontecimientos negativos durante un tiempo determinado es necesario y beneficioso para nuestra salud.
  • Evitar cafeína, alcohol y tabaco: Estas sustancias son estimulantes, por lo que no nos ayudarán a aliviar los síntomas provocados por el estrés. Aunque a veces nos resulte complicado, es conveniente reducir el consumo de estas sustancias para que las soluciones que estemos tomando para el control el estrés sean efectivas en la medida de lo posible.
  • Confiar en nosotros mismos: La confianza en uno mismo, en sus valores, en sus creencias, capacidades y metas, ayuda a mantenernos en nuestro posicionamiento inicial y nos da fuerzas para continuar para alcanzar nuestros objetivos a pesar de los obstáculos. Tener claro por qué seguimos al pie del cañón nos permite controlar el estrés y nos permitirá conseguir nuestras metas sin desistir. La sensación de amenaza será menor y tomaremos los obstáculos como desafíos que debemos vencer y nos aportarán aprendizaje y crecimiento personal.
  • Contar con nuestro entorno: Apoyarnos en los demás siempre es beneficioso para nosotros. Nuestros seres queridos (familia, amigos, compañeros, etc.) pueden darnos apoyo emocional y aconsejarnos desde una perspectiva diferente a la nuestra, haciéndonos ver las cosas de otra manera.
  • Acudir a un profesional: Podemos contar con la ayuda de un profesional cuando lo consideremos necesario, sin esperar a que aparezcan síntomas muy graves. Si notamos ciertos síntomas físicos o psicológicos, debemos pedir ayuda a un profesional, ya sea un médico o un psicólogo, antes de que sean mayores. Cuanto antes los atajemos, más fácil será superarlos.