Cura tu dolor cervical de una vez por todas! Cuidados y recomendaciones

Dolor cervical

El dolor cervical o cervicalgia es una de las molestias más comunes entre los seres humanos. Esta incidencia tan alta se debe a que la zona en la que se da, la parte posterior del cuello, es la parte más flexible de la columna vertebral y soporta un gran número de movimientos a lo largo del día, lo que aumenta la presión a la que se ven sometidos sus músculos y articulaciones.

Sus causas son diversas, aunque por lo general se manifiesta como consecuencia de pequeñas lesiones provocadas por movimientos bruscos o malas posturas que dañan los músculos y los ligamentos del cuello. En estos casos se trata de un dolor cervical agudo y su diagnóstico no suele ser grave, pese a que en ocasiones puede llegar a ser realmente molesto.

No obstante, aunque el dolor cervical se suele dar por lesiones leves, hay ocasiones en las que su manifestación indica afecciones más graves o una cronificación del mismo. Por ello, si el paciente experimenta debilidad en las extremidades o falta de coordinación en éstas junto con la cervicalgia, o pérdida de apetito, náuseas, fiebre y escalofríos, debe acudir de inmediato a un médico para que haga un diagnóstico preciso.

También hay ocasiones en las que determinados hábitos diarios ineludibles, como estar muchas horas sentado en la oficina, pueden provocar un dolor cervical prolongado que, de no ser tratado, podría cronificarse.

Para remediarlo será necesario adoptar determinadas medidas preventivas, como mejorar las posiciones corporales o regular los asientos, y acudir a un fisioterapeuta en el caso de que las molestias sigan sin remitir.


¿Qué es el dolor cervical o cervicalgia?

El dolor cervical o cervicalgia es un dolor que se localiza en la parte trasera del cuello y que, en función de su gravedad, también puede extenderse hacia los brazos, la cabeza y la espalda. Es una molestia muy frecuente debido a que se trata de la zona de mucha movilidad que la hace más propensa a sufrir lesiones.


¿Por qué aparece el dolor cervical?

Las causas más frecuentes del dolor cervical son las distensiones musculares y los esguinces de los ligamentos de la zona trasera del cuello. Estas lesiones se producen por movimientos repentinos, posturas corporales incorrectas al estar parados o dormidos y por levantar objetos con una disposición corporal incorrecta o demasiado rápido. Asimismo, los accidentes o caídas también pueden provocar daños de distinta gravedad en el cuello, desde fracturas de las vértebras hasta latigazos cervicales, que causan molestias en la zona.

Los espasmos musculares, la artrosis, las hernias discales, la espondilosis cervical o la fibromialgia también se pueden encontrar en el origen del dolor cervical. Y sufrir un dolor lumbar puede provocar que éste se irradie hacia el cuello y provoque una cervicalgia. Asimismo, determinados trastornos psicológicos como el estrés, la ansiedad o la depresión pueden ocasionar tensiones musculares que deriven en un dolor cervical.

Por otra parte, existen otras causas de la cervicalgia menos frecuentes pero que también se deben tener en cuenta, como los desgarros en el revestimiento de alguna arteria del cuello, padecer meningitis, tumores o infecciones de la médula espinal, un infarto de miocardio o una angina de pecho. En estos casos se trata de afecciones más graves, por lo que si se sospecha que puede tratarse de alguna de ellas hay que consultar al médico de inmediato.

Además, la tortícolis espasmódica también puede estar entre las causas de incidencia menor de un dolor cervical. En este caso el origen estará claro, ya que esta afección ocasionará una contractura muscular prolongada en el cuello que restringirá el movimiento de la cabeza e incluso puede hacer que ésta se incline o gire en una posición anormal, causando dolor en otras regiones del cuello.

Por último, el dolor cervical puede venir provocado por un deterioro de las cervicales como consecuencia del envejecimiento, lo que podría ocasionar un dolor crónico cuyo tratamiento deberá ser consultado con un especialista.




¿Cómo es el dolor cervical o cervicalgia y que síntomas tiene?

La cervicalgia puede manifestarse de distintas formas. Además del dolor en la parte posterior del cuello, también puede acarrear otros síntomas como sensación de entumecimiento, hormigueo o debilidad en los brazos, dedos, espalda y otras partes del cuerpo.

Por lo general, cuando se trata de un dolor cervical agudo sus síntomas no pasan de las molestias en el cuello acompañadas, ocasionalmente, de alguna irradiación a otras zonas del cuerpo cercanas o de nauseas y mareos. En estos casos la cervicalgia suele estar provocada por lesiones o tensiones derivada de algún trastorno psicológico, por lo que no revisten excesiva gravedad en el apartado físico.

Sin embargo, si el dolor cervical viene acompañado de pérdida de fuerza o sensibilidad en las extremidades, sudoración nocturna, molestias torácicas, fiebre, cefalea, dificultad para respirar, las molestias empeoran durante el esfuerzo o se tienen problemas y dolores al tragar alimentos, hay que acudir a un especialista cuanto antes.

¿Cuánto tiempo dura un dolor cervical o cervicalgia?

Si se trata de una cervicalgia aguda provocada por una lesión muscular o esguince de ligamentos su duración es inferior a dos semanas. En cambio, si el dolor cervical se prolonga más de 15 días el problema puede ser más grave o haberse cronificado, por lo que será necesario consultar a un médico o ponerse en manos de un centro de fisioterapia especializado.


¿Qué puedo hacer si tengo mucho dolor cervical?

El dolor cervical se caracteriza por ser muy molesto y, al estar ubicado en una zona clave del cuerpo, puede limitar la actividad diaria de la persona que lo sufre e incluso impedirle trabajar o realizar tareas domésticas.

Por ello, si la cervicalgia aparece existen varios métodos para tratar de calmar sus molestias. En general, si el dolor es incómodo pero no intenso, aplicar calor a la zona varias veces al día durante unos 20 minutos ayudará a calmarlo. Para ello se puede usar desde agua en la ducha hasta una manta eléctrica.

No obstante, si el dolor es intenso y no remite con la aplicación de calor, el paciente puede recurrir a determinados medicamentos analgésicos, como el paracetamol, o a antiinflamatorios para reducir las molestias. Si estas soluciones funcionan para calmar el dolor cervical durante una semana, a partir de ese momento también se pueden aplicar masajes y estiramientos en la zona. El paciente podrá realizar estiramientos sencillos por su cuenta, como mover la cabeza de arriba hacia abajo y de un lado a otro lentamente, mientras que para recibir masajes conviene que se ponga en manos de un profesional en una clínica de fisioterapia.

Por lo demás, la persona que padece dolor cervical debe procurar continuar con su vida normal, siempre que las molestias no se lo impidan, ya que el reposo total en estas circunstancias no está recomendado y podría agravar o prolongar la cervicalgia. Asimismo, debe evitar cargar más de un kilogramo en cada brazo y hacer movimientos que despierten el dolor.

5 consejos para prevenir en el futuro el dolor cervical

    Evitar malas posturas corporales
    Si se debe permanecer mucho tiempo sentado, conviene hacerlo con la espalda recta y las rodillas un poco por encima de la cadera, para lo que se puede usar un pequeño reposapiés. Al dormir, hay que procurar hacerlo bocarriba o de costado, nunca bocabajo, y con una almohada que deje el cuello recto y alineado con el tronco. Si se duerme sobre un costado, también es recomendable colocar un cojín entre los muslos.

    El colchón sobre el que se descansa debe ser firme, ni demasiado blando ni excesivamente duro. Al conducir, hay que tratar de colocar el reposacabezas a una altura a la que el cráneo permanezca apoyado de forma cómoda.

    Cambiar de postura y actividad
    Si es posible, hay que cambiar de postura corporal y de actividad cada cierto tiempo, para evitar que la tensión se acumule en el cuello y provoque dolor cervical. Si se ha permanecido sentado durante mucho tiempo, es bueno caminar; si se ha estado de pie, hay que sentarse o caminar; si se ha permanecido tumbado bocarriba, hay que recostarse sobre un lado o levantarse.

    Realizar deporte y estiramientos
    Además de actividades físicas de carácter general, si los problemas cervicales son recurrentes el médico o el fisioterapeuta pueden recomendar ejercicios y estiramientos específicos para fortalecer y relajar la zona trasera del cuello. En el caso de que el dolor cervical ya haya aparecido, es recomendable dejar de hacer deporte durante un tiempo hasta que la lesión se vaya curando, y a partir de ese momento reincorporarse a la práctica deportiva de forma paulatina.

    No cargar objetos pesados
    Ni cargarlos,ni procurar levantarlos sin encorvar el cuerpo, con la espalda recta y flexionando las rodillas. Cuando se transporta de un lado a otro también hay que procurar llevarlos lo más cerca posible del tronco, y es recomendable evitar cargas que supongan un esfuerzo excesivo. Por último, si se arrastra cualquier elemento, es preferible empujarlo a tirar de él.

    Aprender a relajarse
    Hay ocasiones en las que el dolor cervical aparece como consecuencia de sufrir trastornos psicológicos como el estrés o la ansiedad, por lo que es muy importante aprender a relajarse en periodos de mucha presión laboral. Técnicas de relajación corporal como el yoga o la práctica deportiva son muy recomendables para este fin.