La infidelidad

¿Qué es la infidelidad? Tipos de infidelidad.

Una infidelidad supone la ruptura de un pacto implícito de exclusividad (salvo cuando se trata de una relación abierta). Esta situación lleva a sentirse traicionado y, por consiguiente, a la pérdida de confianza. Si bien es cierto que cada pareja tiene sus propias reglas, hay cierto consenso en cuanto a la concepción de infidelidad:

  • Las microinfidelidade: El no reconocer que se tiene una pareja, flirtear con otras personas o fantasear con que se tiene una relación con otra persona son situaciones que resultan molestas, aunque no revistan de especial gravedad debido a su sutileza.
  • La online o virtual: Durante la cuarentena, se disparó lo que se conoce como sexting, esto es, el intercambio de fotografías o vídeos de contenido erótico.
  • La sexual: La infidelidad sexual suele comenzar con una fuerte atracción física por algún conocido con el que comienza a establecerse una amistad o por la búsqueda del placer sexual que no se encuentra en la pareja. También puede deberse al abuso de sustancias.
  • La emocional: En ocasiones, la vorágine de la rutina diaria puede hacer que se termine descuidando el terreno afectivo. En consecuencia, dicha necesidad emocional puede llevar a cometer una infidelidad.
  • Por venganza: Tras descubrir una infidelidad, hay personas que se dejan arrastrar por sus sentimientos de ira y frustración, terminando por ser infieles también.
  • ¿Qué factores influyen en la percepción de gravedad de la infidelidad?

    Cabe destacar que no siempre las infidelidades surgen de manera organizada, también hay infidelidades que no se planifican. De hecho, el factor temporal es otra de las clasificaciones que sirven para describir una infidelidad: hay personas que tienen un único desliz sin implicación afectiva o que tienen aventuras esporádicas con diferentes personas, mientras que otras tienen relaciones sostenidas en el tiempo sin implicación emocional o, por el contrario, llegan a tener una doble vida.

    Evidentemente, no todas las anteriores infidelidades revisten la misma gravedad ni deterioran del mismo modo la relación de pareja. Además, cada pareja suele mostrar unos límites diferentes dependiendo de su contexto social, familia de origen y experiencias anteriores. Por ejemplo, en Japón está normalizado tener un amante en lo que llaman sexlessmarriage. En este caso, la pareja no quiere renunciar a la estabilidad del núcleo familiar, pero busca satisfacer la falta de relaciones sexuales y/o el deterioro de la relación.

    Las consecuencias de la infidelidad.

    El descubrir una infidelidad suele traer una serie de consecuencias que repercuten en el bienestar de los afectados, especialmente en la persona traicionada:

  • Cambios en la alimentación, problemas de sueño y dificultad para concentrarse: En estos casos, la persona puede refugiarse en la alimentación o en el sueño como forma de aliviar su malestar; en cambio, otras personas pueden perder el apetito o sufrir insomnio. Por otra parte, el malestar generado por lo ocurrido suele llevar a pensar constantemente en lo sucedido. Lógicamente, estos pensamientos repetitivos suelen llevar a no rendir a nivel profesional de la misma manera.
  • Baja autoestima: Cuando ocurre una infidelidad, la persona traicionada busca explicar el comportamiento de su pareja. Esto puede llevarla a considerar que se debe a que no es lo suficientemente atractiva o interesante para la persona que ha cometido la infidelidad.
  • Culpabilidad: El no haber detectado las señales de infidelidad, el no haber sabido satisfacer las necesidades de la pareja o el considerar que ha elegido a la pareja inadecuada son motivos que suelen llevar a sentir culpabilidad. Por su parte, el miembro infiel también puede sentirse culpable por el daño infligido a su pareja.
  • Trastornos emocionales: El impacto emocional de una infidelidad puede desencadenar trastornos como la depresión o la ansiedad, pues supone un cambio importante que hace tambalear los cimientos de una relación.
  • Las consecuencias de la infidelidad en la relación de pareja.

    Como es lógico, el descubrir una infidelidad repercute en la dinámica de la relación al provocar:

  • Celos y desconfianza hacia la pareja infiel: Tras una infidelidad, la confianza queda irremediablemente dañada. Esto suele llevar a controlar los movimientos de la pareja por miedo a volver a ser engañado. En este sentido, conviene señalar que, aunque los celos son normales después de haber descubierto una infidelidad, estas conductas de control pueden volver la situación insostenible.
  • Reproche constante: La infidelidad habitualmente lleva a modificar el estilo de comunicación, especialmente por parte de quien ha sido engañado. Así, el lenguaje puede tornarse agresivo y sarcástico, con reproches y recriminaciones constantes, fruto del rencor y la decepción por lo sucedido.
  • Sexualidad dañada: Ante una infidelidad, es habitual dejar de mantener relaciones sexuales durante un tiempo debido al daño que ha ocasionado a nivel afectivo.
  • Ruptura de la relación: El sentimiento de humillación, desilusión, confusión, indignación, rencor y culpa puede llevar a la ruptura de la relación.
  • ¿Por qué se es infiel?

    La infidelidad es un síntoma de que la relación no está funcionando, bien por insatisfacción en algún área de la misma o bien porque un miembro de la pareja no se siente realizado y busca apoyo en otras relaciones.

    A nivel personal, las motivaciones más habituales para la infidelidad son:

  • Miedo al compromiso: Las dudas respecto a la relación actual o vivir las relaciones de pareja como una pérdida de libertad puede llevar a la persona a querer poner a prueba ese vínculo que ya no se vive con la misma intensidad inicial propia del comienzo de una relación.
  • Inseguridades: Cuando una persona tiene baja autoestima puede buscar reafirmarse a través de la conquista amorosa. Por ejemplo, las infidelidades en las que hay una gran diferencia de edad pueden ser un reflejo de un deseo de volver a atrás y recuperar vivencias o ilusiones, o de una dificultad para gestionar el paso del tiempo, quedándose anclados en el pasado.
  • Crisis personal: La rutina diaria y el poner las obligaciones por delante de todo puede llevar a sentirse vacío y desconectado de uno mismo. Este sentimiento que puede intentar paliarse buscando relaciones nuevas y estimulantes que sirven como vía de escape de una vida insatisfactoria.
  • Hedonismo: Hay personas que no desean mantener una relación exclusiva porque disfrutan con la conquista amorosa.
  • Adicción al sexo: Se trata de un problema psicológico que puede conducir a mantener relaciones sexuales de forma desenfrenada debido a la falta de autocontrol.
  • Factores que tienen que ver con la relación.

    Por otra parte, la infidelidad también puede tener su origen en un inadecuado afrontamiento de diversos problemas en la relación de pareja:

  • Crisis en la relación: La mezcla entre monotonía, mala comunicación y el distanciamiento generado por los problemas del día a día puede llevar a atravesar crisis que forman parte de cualquier relación de pareja.
  • Desamor: Una relación de pareja suele sostenerse por el afecto mutuo. El problema surge cuando la pareja ha terminado perdiendo su conexión y la ilusión en su relación de pareja.
  • Rutina sexual: La pérdida de la pasión debido a la disminución del deseo y de la actividad sexual puede llevar a la persona a buscar satisfacer esa necesidad de adrenalina a través de una nueva relación.
  • Venganza: Aquellas personas con una personalidad inestable o inmaduras emocionalmente pueden recurrir a la infidelidad como forma de vengarse por el trato recibido.
  • ¿La terapia de pareja sirve para superar una infidelidad?

    Cuando se descubre la figura del amante, los cimientos de la relación se ven dañados. Los sentimientos de humillación y desilusión iniciales se tornan en indignación y desconfianza, lo que puede llevar a terminar la relación. No obstante, el conocer la existencia de una tercera persona puede reforzar la relación de pareja en el sentido de que obliga a la pareja a hablar de su relación y aclarar su situación.

    Atravesar este duelo no es sencillo y las secuelas del mismo pueden resultar devastadoras. De hecho, no son pocas las parejas que sufren una crisis tan fuerte que les cuesta continuarla a pesar de no querer terminarla. En estos casos, el apoyo y acompañamiento de un psicólogo especializado en terapia de pareja puede ser de gran ayuda para superar esta crisis.

    Áreas a abordar en terapia de pareja por infidelidad.

    El trabajo terapéutico en pareja, por lo tanto, consistirá fundamentalmente en:

  • Desactivar las reacciones emocionales iniciales: En primer lugar, es necesario evaluar el impacto de la infidelidad en la relación. Después, se establecerán pautas de autocuidado para que la pareja no continúe la escalada de una emoción que puede volverse destructiva. También es preciso trabajar en la comunicación de la pareja, para evitar que surjan discusiones duras y violentas, con reproches agresivos.
  • Pedir perdón: El proceso de reconciliación es altamente complejo. La persona traicionada necesita conocer y entender lo ocurrido, pero si su curiosidad se torna morbosa y obsesiva puede dificultar el proceso de reconciliación. Por otra parte, la pareja infiel ha de reconocer y sentir que causó dolor al otro. Además, la pareja infiel debe definir un plan de acción para garantizar que la situación no va a volver a suceder.
  • Elegir perdonar: El perdón no implica aceptar el riesgo de que ocurra otra nueva infidelidad. Si bien aprender a detectar los indicios que indicaban la existencia de un problema puede ser tranquilizador, es importante no caer en el control excesivo de la pareja infiel. En este sentido, cabe destacar que esta última no debe aceptar un castigo eterno ni vivir la petición de perdón como una humillación.
  • Reconstruir la relación de pareja: Cuando ocurre una infidelidad, los pilares del amor (pasión, compromiso e intimidad) quedan dañados debido al secreto y las mentiras ocurridas. Aceptar lo sucedido y recuperar la confianza en la pareja son objetivos primordiales altamente complicados de alcanzar. Por ello, puede ser de gran utilidad acudir a un psicólogo especializado en terapia de pareja.