Problemas de conducta

Los problemas de conducta son comportamientos agresivos, de oposición, desobedientes o desafiantes, que se encuentran a menudo en la población infanto-juvenil como parte de un desarrollo evolutivo normal.

¿Cuándo acudir a un psicólogo por problemas de conducta?

Debido a que las conductas inadecuadas de un niño pueden presentar cierta normalidad en función del momento evolutivo en el que se encuentre, para establecer los límites en donde se debe acudir al profesional de la salud es necesario atender a la frecuencia, magnitud y persistencia de las mismas. Atendiendo a estos criterios, conoceremos cada cuanto tiempo ocurren las conductas, si son de una intensidad considerable, y la duración de las mismas cada vez que aparecen. Cuando la persistencia es excesiva, y el grado de deterioro en el rendimiento del niño en dos o más ámbitos de su vida (escolar, familiar y social) es considerable, se hace necesario trabajar esos problemas de conducta con un especialista. En consecuencia, trabajar dicha problemática, favorecerá las relaciones familiares. Porque en muchas ocasiones la agresividad, desobediencia, rabietas, el negativismo, etc, que son problemas de conducta habituales en niños, llegan a provocar que se establezcan relaciones conflictivas entre los miembros de la familia, ante la frustración y cansancio de los padres.

Desobediencia y rabietas

Es necesario tener en cuenta que los niños no nacen desobedientes. La obediencia y la desobediencia son conductas que se aprenden, aunque dicho aprendizaje puede resultar más complicado en unos niños que en otros. Tampoco podemos olvidar que la desobediencia forma parte del desarrollo normal del niño, y que constituye un modo de probar los límites y construir su propia identidad. Aun así, es importante manejarlo del mejor modo posible para evitar consecuencias negativas. Las rabietas, al igual que la desobediencia, forman parte del desarrollo normal de los niños, y en la mayoría de las ocasiones, son una muestra de la incapacidad que tiene el niño para gestionar su frustración en un momento determinado.

¿Qué hacer ante una rabieta?

  1. Mantener la calma: aunque el niño grite, no eleves el tono de voz ni te pongas nervioso. La paciencia es importante en esos casos.
  2. No discutir con el niño: en esos momentos el niño no escucha y sólo grita, por lo que es preferible mantenernos firmes, no mostrar ante el niño que nos desesperamos o nos ponemos nerviosos. No prestar demasiada atención a lo que ocurre y esperar a que se calme.
  3. Dialogar cuando se le haya pasado: Una vez se le haya pasado, hacerle saber al niño que ese no es el modo adecuado de mostrar enfado.
  4. Evitar comportamientos y actitudes de sobreprotección, lástima o respuestas violentas.
  5. Reafirmar de forma positiva los logros del niño: es importante mostrarse contento ante sus esfuerzos de autocontrol, y ante la expresión de conductas adecuadas.
Ver horarios

Pedir cita

Horarios

De lunes a viernes

Mañanas: de 9:30 a 14:00
Tardes: de 16:30 a 20:00

Sábados

Mañanas: de 10:00 a 13:00

Sociedades concertadas