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Oftalmología pediátrica en Madrid

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oftalmologia pediatrica

Consulta de oftalmología infantil en Madrid

Oftalmología pediátrica

La oftalmología pediátrica ofrece un correcto chequeo y diagnóstico medico precoz en niños. Esto es fundamental para corregir y detectar defectos oculares que se puedan padecer y que puedan persistir durante toda la vida. En nuestras consultas de oftalmología pediatrica detectamos y diagnosticamos las posibles enfermedades oculares infantiles que se puedan padecer con el fin de dar una solución al problema y que deje de persistir.

ocular niño

Oftalmólogo pediatra

Oftalmólogo especialista en niños con más de 25 años experiencia en oftalmología pediátrica.

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Detección de patologias oculares

En la consulta podemos detectar defectos visuales, sus causas asi como su tratamiento para prevenirlas.

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Algunos síntomas que se padecen para detectar, cuando un niño tiene problemas en la vista y no ve correctamente. Recomendados que si se encuentra en cualquiera de los siguientes casos se acuda al oftalmólogo infatil para prevenir posibles defectos visuales,poder identificarlos rápidamente y tratarlos ya que de lo contrario podría desarrollarse más durante la vida adulta.

Defectos visuales más comunes en la infancia

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problemas oculares

Oftalmología para niños

Síntomas cuando un niño no ve bien

Precios oftalmología pediátrica

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Se recomienda que un niño sea evaluado por un oftalmólogo por primera vez al cumplir seis meses de edad, ya que durante este período se pueden detectar problemas visuales congénitos o alteraciones en el desarrollo ocular. Una segunda revisión es aconsejable alrededor de los tres años, antes de que inicie la educación preescolar, para identificar dificultades como estrabismo, ambliopía o errores de refracción.

Posteriormente, los controles deben realizarse antes de ingresar a la escuela y de manera periódica según la indicación del especialista, especialmente si existen antecedentes familiares de problemas visuales. Durante estas visitas se revisa la agudeza visual, la alineación ocular, la movilidad de los ojos y la salud de la retina y otras estructuras. Es fundamental acudir de inmediato si se observan signos como ojos desalineados, lagrimeo excesivo, parpadeo frecuente o sensibilidad a la luz.

El diagnóstico temprano permite iniciar tratamientos oportunos y prevenir complicaciones que afecten el desarrollo visual y el aprendizaje. Las revisiones regulares también incluyen orientación sobre higiene ocular, protección frente a pantallas y hábitos saludables de visión. La intervención a tiempo mejora la eficacia de tratamientos como corrección con lentes o terapias de estimulación visual.

Las patologías oculares más frecuentes en niños incluyen el estrabismo, que se manifiesta como desalineación de los ojos y puede afectar la visión binocular y la percepción de profundidad. La ambliopía u ojo perezoso es común y se caracteriza por la disminución de la agudeza visual en un ojo debido a falta de estimulación adecuada durante la infancia.

Los errores de refracción, como miopía, hipermetropía y astigmatismo, también son frecuentes y pueden interferir con el aprendizaje si no se corrigen a tiempo. El glaucoma congénito, aunque menos común, requiere detección temprana para prevenir daño irreversible del nervio óptico.

Las infecciones oculares, conjuntivitis y blefaritis son habituales y necesitan tratamiento oportuno para evitar complicaciones. Otras condiciones incluyen cataratas congénitas que afectan la transparencia del cristalino y deben ser evaluadas rápidamente. Los traumatismos oculares son frecuentes por accidentes domésticos o escolares y requieren atención inmediata. Alteraciones de la retina, como retinopatía del prematuro, pueden presentarse en recién nacidos con antecedentes de prematuridad. Los tumores oculares, aunque raros, deben ser detectados precozmente para asegurar un manejo efectivo.

Se puede identificar que un niño tiene problemas de visión observando señales como dificultad para enfocar objetos cercanos o lejanos, entrecerrar los ojos con frecuencia, parpadear excesivamente o frotarse los ojos de manera constante.

Otros indicios incluyen desviación de los ojos, lagrimeo excesivo, sensibilidad a la luz o dolor ocular, así como que se acerque demasiado a libros, pantallas o juguetes para ver mejor. Problemas de coordinación, tropiezos frecuentes o falta de atención en actividades visuales también pueden indicar alteraciones en la visión. Dificultades para copiar de la pizarra, leer o realizar tareas escolares pueden ser señales de errores de refracción como miopía, hipermetropía o astigmatismo.

Es importante observar cambios en la conducta visual, como evitar juegos que requieren percepción de profundidad o seguimiento ocular. La detección temprana se facilita mediante revisiones periódicas con el oftalmólogo pediátrico, que evalúa agudeza visual, alineación ocular y salud de estructuras internas.

Pruebas sencillas de visión y cuestionarios de hábitos visuales pueden ayudar a identificar problemas a tiempo. Consultar ante cualquier sospecha permite iniciar tratamiento y prevenir complicaciones. El seguimiento asegura que el desarrollo visual del niño sea adecuado y que mantenga una visión funcional.

Se debe llevar a un niño al oftalmólogo desde los primeros meses de vida, siendo recomendable la primera revisión alrededor de los seis meses para detectar alteraciones visuales congénitas o problemas en el desarrollo ocular. Otra evaluación importante ocurre alrededor de los tres años, antes de que el niño inicie la educación preescolar, permitiendo identificar condiciones como estrabismo, ambliopía o errores de refracción.

Es necesario acudir antes de ingresar a la escuela y seguir controles periódicos según indicación médica, sobre todo si existen antecedentes familiares de problemas visuales. Se recomienda acudir de inmediato si se observan signos como ojos desalineados, parpadeo frecuente, lagrimeo excesivo, visión borrosa o sensibilidad a la luz. Las revisiones permiten evaluar la agudeza visual, la alineación ocular, la movilidad de los ojos y la salud de estructuras internas.

La detección temprana facilita tratamientos oportunos que previenen complicaciones y favorecen el desarrollo visual adecuado. También se brinda orientación sobre higiene ocular, hábitos frente a pantallas y cuidados diarios que contribuyen a mantener la salud de los ojos. Consultas regulares permiten adaptar el seguimiento a cambios en crecimiento y desarrollo del niño.

La ambliopía, conocida como ojo vago, es una condición frecuente en pediatría en la que uno de los ojos desarrolla visión reducida debido a que el cerebro favorece al otro ojo, afectando la percepción visual binocular. Esta alteración puede ser causada por estrabismo, errores de refracción no corregidos o privación visual por cataratas u otras obstrucciones.

La detección temprana es esencial, por lo que se recomienda la evaluación por un oftalmólogo pediátrico desde los primeros meses de vida y durante la infancia, antes de que el sistema visual se complete. El tratamiento oftalmológico incluye corrección óptica con lentes adecuados y técnicas de estimulación visual, como el uso de parches o filtros en el ojo dominante para fortalecer el ojo más débil. La intervención oportuna mejora la agudeza visual y reduce el riesgo de problemas permanentes en la visión. Se requiere seguimiento constante para ajustar la terapia según la respuesta del niño y prevenir recaídas.

La ambliopía puede afectar el aprendizaje y la coordinación ocular si no se trata a tiempo. Los padres deben observar signos como preferencia por un ojo, desviación ocular o dificultad para enfocar objetos. La combinación de diagnóstico precoz, corrección óptica y estimulación visual asegura resultados efectivos.

La miopía infantil es un error de refracción en el que los niños ven con claridad los objetos cercanos, pero tienen dificultad para enfocar los lejanos, lo que puede afectar el desempeño escolar y las actividades deportivas. Esta condición suele detectarse mediante revisiones oftalmológicas periódicas que incluyen pruebas de agudeza visual y medición de la refracción.

La miopía infantil puede progresar con el crecimiento, por lo que es fundamental realizar seguimientos regulares para ajustar la corrección óptica según las necesidades del niño. El tratamiento oftalmológico más común es el uso de lentes correctivos que permiten enfocar adecuadamente y prevenir esfuerzos visuales excesivos. Detectarla a tiempo ayuda a reducir el riesgo de complicaciones como fatiga ocular, dolores de cabeza o desarrollo de ambliopía si existe diferencia entre ambos ojos.

Además, el oftalmólogo pediátrico puede recomendar estrategias para frenar la progresión, como control de tiempo frente a pantallas y exposición adecuada a luz natural. Es importante que los padres observen signos como entrecerrar los ojos, acercarse demasiado a la pizarra o dificultad para ver objetos lejanos. La educación sobre hábitos visuales saludables y seguimiento constante garantiza un manejo efectivo y seguro.

La hipermetropía en niños es un error de refracción en el que los ojos no enfocan
correctamente los objetos cercanos, lo que puede generar visión borrosa de cerca y, en algunos casos, fatiga visual o dolor de cabeza. Esta condición suele detectarse en revisiones oftalmológicas rutinarias y es común en la infancia, ya que muchos niños pueden compensarla mediante acomodación ocular, lo que a veces dificulta su percepción inmediata.

La evaluación oftalmológica pediátrica incluye pruebas de agudeza visual y medición de la refracción para determinar la magnitud de la hipermetropía y la necesidad de corrección. El tratamiento oftalmológico puede implicar el uso de lentes correctivos que ayuden a enfocar adecuadamente y faciliten la lectura, escritura y otras actividades visuales. Detectarla a tiempo es esencial para prevenir complicaciones como ambliopía o estrabismo, que pueden desarrollarse si el ojo dominante compensa constantemente al más débil.

El seguimiento periódico permite ajustar la graduación de lentes según el crecimiento y cambios en la visión del niño. La intervención temprana favorece el aprendizaje escolar y el desarrollo de habilidades visuales normales. Se recomienda vigilar síntomas como entrecerrar los ojos, acercarse mucho a los objetos o fatiga ocular durante tareas visuales.

El estrabismo en niños se caracteriza por la desviación de uno o ambos ojos, lo que impide que miren en la misma dirección de manera simultánea y puede afectar la visión binocular y la percepción de profundidad. Esta condición puede ser constante o intermitente y suele detectarse en los primeros años de vida, aunque puede aparecer más tarde.

El diagnóstico temprano es fundamental para evitar ambliopía y dificultades visuales permanentes, por lo que se recomienda la evaluación por un oftalmólogo pediátrico ante cualquier señal de desalineación. Las causas pueden ser hereditarias, problemas en los músculos oculares, errores de refracción no corregidos o enfermedades neurológicas. El tratamiento oftalmológico incluye
corrección óptica con lentes, terapias visuales y, en algunos casos, cirugía para alinear los ojos y mejorar la función visual.

Se realiza seguimiento regular para evaluar la evolución y ajustar el plan según la respuesta del niño. La intervención temprana mejora la agudeza visual, la coordinación ocular y el desarrollo de la visión binocular.

Detectar signos como desvío ocular, parpadeo excesivo o inclinación de la cabeza permite actuar a tiempo. Educar a los padres sobre la importancia del control oftalmológico y la adherencia al tratamiento es esencial para resultados exitosos.

  • Problemas retinianos
  • Alteraciones de las vías visuales/ neurológicas
  • Enfermedades del nervio óptico
  • Cataratas congénitas
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A continuación te presentamos otros servicios médicos relacionados con la oftalmología pediátrica que realizamos en nuestro centro de especialidades medicas.

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