Ayuda psicológica en la superación de un duelo de la mano de psicólogos en Madrid
¿Qué son los duelos?
El duelo es el proceso psicológico que se produce tras una pérdida, una ausencia, una muerte o un abandono, y es diferente para cada persona. El duelo consiste en un proceso de adaptación que nos permite restablecer el equilibrio personal que ha quedado alterado por la pérdida.
Las consecuencias emocionales están directamente relacionadas con la persona que hemos perdido y con la forma en que se ha producido la pérdida: el tiempo de relación, la intensidad y las circunstancias de esa relación, pérdida repentina o no… Igualmente, una pérdida importante siempre supone un gran dolor, tristeza, desestructuración y desorganización.

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Todos nuestros psicólogos están colegiados en el colegio de psicólogos de Madrid y debidamente acreditados.

Duelo psicológico
Te ayudamos en el proceso de superación de un duelo guiándote en las diferentes fases.

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¿Como un psicólogo puede ayudarme frente a un duelo?
Un duelo, siempre supone un gran dolor, tristeza, desestructuración y desorganización, pero cuando después de un tiempo la persona sigue teniendo los mismos síntomas, se convierte en un duelo patológico o complicado. Es frecuente, que una pérdida no elaborada de forma adecuada de paso a problemas emocionales al cabo de meses o incluso años.
Etapas de un duelo
- Negación
- Ira
- Negociación
- Depresión
- Aceptación
Psicólogo duelos
Afrontamiento de un duelo
Ante el dolor por la pérdida sufrida, es importante trabajar con nuestros recursos personales y aprender otros nuevos.
- Buscar el apoyo de familiares y amigos. Aunque hay ocasiones en que preferimos estar solos
- Es importante no ocultar el dolor, permitir que los recuerdos surjan y compartir tanto los buenos como los malos momentos.
- Intentar compartir los malos momentos con personas diferentes.
- Puede ayudar expresar pensamientos a través de un diario.
- Encontrar pequeños espacios de bienestar, es importante darse permiso para vivir y disfrutar.
- Es bueno guardar algunos objetos como recuerdo, ya que quizás te sirva de ayuda posteriormente.
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Duelo emocional
El duelo emocional, a pesar del sufrimiento que causa, es un proceso necesario que nos ayuda a adaptarnos a la pérdida, nos prepara para vivir sin esa persona, y es fundamental para conducir correctamente el vínculo afectivo de forma que sea compatible con la realidad presente.
Atención personalizada
Nuestro psicólogo en duelos le acompañara en cada una de las fases existentes en el proceso de duelo, dándole toda la atención que necesite con el fin de ir superándola progresivamente en el tiempo, así mismo el psicólogo tendrá en cuenta los factores individuales que intervienen en el proceso como pueden ser, la personalidad del paciente, el aspecto cognitivo, niveles de autoestima y confianza en sí mismo, o grado de estrechez e importancia de la relación.
Proceso y etapas de un Duelo
El duelo conlleva dolor, llanto, sufrimiento por la pérdida y se puede llegar a sentir desinterés por el mundo externo. El contexto social de las personas y su apoyo social son indicadores de cómo transcurrirá el duelo. Cuando la muerte es inesperada y el ser querido que se ha perdido tenía gran importancia en los planes vitales de la persona o era considerada como importante dentro de su vida, el duelo también será mayor, ya que elaborar la pérdida y adaptarse a tal ausencia será más difícil. Podemos diferenciar entre procesos de duelo normales y procesos de duelo patológicos. Un duelo normal consta de cinco etapas:
Negación
En un primer momento la persona no se cree que haya podido pasar y busca otras alternativas que puedan explicar lo sucedido.
Ira
Cuando la persona acepta la pérdida, aparece la etapa de enfado e ira, en la que incluso puede enfadarse con el ser querido que ya no está.
Negociación
La persona intenta posponer la pérdida, deseando que el ser querido vuelva y buscando las maneras de que esto pudiera ocurrir.
Depresión
La persona se entristece por la pérdida. Suele aparecer en el momento en el que aparecen situaciones en las que se echa de menos al ser querido, y se mantiene durante un tiempo.
Aceptación
Es el momento en el que la persona acepta la pérdida y los sentimientos negativos que ésta conlleva, adaptándose a la nueva vida sin el ser querido.
Duelo patologico
En un duelo patológico intervienen muchos factores, como su duración total y de las diferentes fases, la presencia de sentimientos desproporcionados de culpa, cambios repentinos de comportamiento o ausencia afectiva en personas que habitualmente no tienen estas características.
Pueden aparecer episodios de insomnio, abuso de sustancias, ansiedad, depresión o ideas de suicidio como respuesta a los sentimientos negativos. En estos casos es importante considerar acudir a un psicólogo para que evalúe si el duelo que se está dando es un duelo normal o complicado para que ayude a la persona a superarlo de la mejor manera posible para lograr la adaptación a la nueva vida.
Sentimientos encontrados
Cuando un duelo no se está llevando a cabo de la manera óptima y además la pérdida ha sido inesperada, se dan situaciones más duraderas de shock en los que la persona no reacciona ante la situación, llegando este periodo a ser mayor a tres semanas.
Se pueden dar varios tipos de duelo en los que la persona puede experimentar sentimientos de tristeza y de alivio a la vez, sobre todo en las ocasiones en las que la relación con la persona perdida era de maltrato o cuando ésta sufría demasiado en sus últimos momentos de vida. En este caso, la persona sufre mucho al aparecer sentimientos contradictorios y que le hacen sentir culpable. Este tipo de duelo se suele prolongar en el tiempo y conlleva un sufrimiento muy intenso.
Duelo dilatado en el tiempo
Cuando el duelo es normal pero se alarga más en el tiempo de lo habitual, estamos ante otro tipo de duelo patológico que, según la cultura de la persona que lo padece, puede considerarse como algo normal. Debemos tener en cuenta siempre que si la situación de duelo es mayor a dos años y provoca un sufrimiento intenso, se debe tratar de solucionar acudiendo a un psicólogo.
La adaptación a la nueva vida tras la pérdida de la persona querida debe darse antes de este periodo de tiempo y, si no es así, es importante que la persona se plantee recibir ayuda para poder seguir con su vida de una manera óptima.
Evitar el sufrimiento
Cualquier situación que cause sufrimiento a una persona es vulnerable de ser tratada por parte de un psicólogo para ayudar a que éste sea menor por lo que, aunque el duelo no sea patológico, la persona que ha sufrido la pérdida puede aprovechar la ayuda que ofrece un psicólogo para acompañarle en este proceso.
¿Cuáles son los tipos más frecuentes de duelos?
- Duelo por separación o fallecimiento
- Perdida de trabajo: el trabajo es una gran porción de nuestra identidad personal.
- Perdida de funciones físicas debido a enfermedad: aceptación de una nueva realidad.
- Mudanza: cualquier perdida material puede desencadenar un duelo.
- Duelo anticipado: nos prepara emocionalmente para una perdida
Duelo sin resolver: por lo general si pasan dos años, conviene acudir a terapia. - Duelo ausente: negación de la perdida de forma prolongada
- Duelo patologico: Constantemente se e recuerda, habla y actúa como si siguiese aquí
- Duelo retardado: Sucede cuando nos resistimos al proceso o queremos mostrar fortaleza.
- Duelo inhibido: Cuando no se expresan las emociones o sentimientos.
- Duelo desautorizado: Cuando tardamos más tiempo en sanar con respecto a un colectivo.
- Duelo distorsionado: Puede suceder cuando confundimos el dolor de un duelo con otro.
¿Cuánto tiempo dura el duelo?
La respuesta es como ya decíamos en apartados anteriores muy variable, puesto que ya no solo estamos hablando de las circunstancias personales y especificas de las personas que sufrimos una perdido si no que también hablamos de la manera en que esa persona se ha ido, si ha sido un accidente, si ha pasado por una larga enfermedad. Todos estos factores harán que cada proceso sea único.
Los primeros meses suelen ser muy difíciles ya que los recuerdos están por todas
partes. Es importante que comprendamos que cuando una persona querida se va, hay partes de nosotros que también cambian y se reestructuran.
La gente suele preguntar que si volverá a ser la misma, la respuesta rápida seria un no ya que nuestras prioridades, sistema de valores, procesos madurativos, pensamientos cambiarán. Esto ultimo no quiere decir que ya no podamos ser felices o que hayamos perdido la capacidad de disfrutar y de reír para siempre.
Cuando consigamos hablar de la perdida con cariño, nostalgia pero sin que el dolor inunde o enmascare todo, estaremos próximos a una integración y a poder vivir con ello de manera natural.
¿Qué tengo que hacer los primeros días después de un fallecimiento?
Vamos a intentar no pensar en esas famosas fases del duelo y en lo que tendría que ser “normal” para ti en estos momentos. Lo mejor es abordar este tema desde tu experiencia personal, tu contexto y tu historia, no desde generalidades que pueden o no pasar.
Claro que hay conductas y cogniciones que son habituales en estos momentos posteriores a un fallecimiento pero no tienen que darse necesariamente. Es muy importante que no nos obsesionemos con pensamientos sobre si lo estamos haciendo bien o no ya que cada caso tendrá unas características especificas y particulares.
Comunica y expresa como te sientes y si es necesario pide ayuda. Rodeate de gente importante para ti y que te proporcione tranquilidad y cariño. El apoyo social es fundamental en estos procesos. No te desactives e intenta hacer cosas, al principio será difícil puesto que por lo general no querremos hacer nada o tenderemos a una desactivación conductual.
Es bueno ir haciendo pequeñas cosas que nos reporten satisfacción o que actúen como distracción. Mantener nuestra vida en orden (hacer la compra, la cama, mantener higiene personal) es de suma importancia para pasar por un duelo de manera más saludable.
Obsérvate de forma periódica ya que es importante reflexionar acerca de cómo está siendo tu proceso de duelo. Evalúa la interferencia que esta perdida tiene en tu vida (frecuencia de pensamientos relacionados con la persona, numero de conductas relacionadas con tu perdida)
¿Y si el duelo se complica?
De nuevo vamos a olvidarnos de la famosa frase “si ha pasado un año y sigues mal…” esto es individual y personal. Obviamente vamos a seguir sintiendo dolor ya que la persona que hemos perdido era muy cercana e importante para nosotros y no vamos a poder olvidarla tan fácilmente.
De hecho, no se trata de olvidar a esta persona, si no de gestionar e integrar la perdida en nuestra vida cotidiana, lo mas importante es lo que hacemos con nuestro tiempo, aunque sea un tiempo de dolor.
En este aspecto vamos a centrarnos en la variación de sensaciones, esto siempre será un buen indicador, ya que las variaciones son inherentes a cualquier proceso. Si las sensaciones son muy parecidas o igual de intensas y dolorosas si merecerá la pena que acudamos a terapia al menos para saber cuan de problemático es el punto en el que estamos.
Si crees que necesitas ayuda en este proceso, no dudes en contactar con nuestro centro de psicología. Nosotros estaremos encantados de ayudarte.
¿Cuáles son los signos del duelo?
Una vez mas nos gustaría recalcar que las generalidades a veces no se producen, esta relación de signos es únicamente de carácter general o estadístico. A menudo se siente tristeza, culpa, ira, fatiga, soledad, sensación de impotencia, vergüenza, etc… En cuanto a las sensaciones físicas podemos sentir dolor en el área del corazón, palpitaciones, sensación de mareo e incluso nauseas y temblores y opresión en el pecho y la garganta.
Tambien podemos experimentar un impacto en nuestra calidad del sueño, a veces las personas en un proceso de duelo no duermen bien ni mucho. La ingesta de comida también puede verse afectada en calidad y cantidad.
¿Cómo afecta el duelo a la salud mental?
El duelo puede afectar la salud mental de manera profunda y multifacética. Se experimenta un dolor emocional intenso, el cual se manifiesta como tristeza, ansiedad, irritabilidad o incluso entumecimiento afectivo. La capacidad de concentración y la memoria a corto plazo se ven frecuentemente comprometidas, dificultando el rendimiento en las tareas cotidianas.
Son comunes las alteraciones en los patrones de sueño y apetito, lo que puede debilitar el estado físico general y la resiliencia emocional. El aislamiento social puede ser adoptado como un mecanismo de protección, aunque esto a menudo prolonga el proceso de adaptación. En algunos casos, el duelo no resuelto puede derivar en condiciones más complejas como la depresión clínica o el trastorno de estrés postraumático. Durante este periodo de reorientación, la autoestima y el sentido de propósito vital pueden ser cuestionados.
Es importante reconocer que estas reacciones se entienden como respuestas normales a una pérdida significativa, y que la mayoría de las personas logran integrar la experiencia con el tiempo y el apoyo adecuado. Este proceso de integración permite que el dolor se transforme en un recuerdo manejable y que la vida continúe con un nuevo significado.
¿Por qué algunas personas no lloran cuando muere un ser querido?
La ausencia de llanto ante la muerte de un ser querido es una respuesta posible y normal dentro de la amplia gama de reacciones humanas. Este fenómeno puede ser causado por un estado de shock o incredulidad, donde la mente se protege temporalmente del impacto emocional mediante un bloqueo afectivo. Algunos estilos de personalidad o contextos culturales que priorizan la contención emocional pueden influir en esta manifestación externa.
La forma en que se procesa el dolor es altamente individual, y en algunos casos, la tristeza se experimenta de manera más interna y privada. La relación específica con la persona fallecida, que pudo haber sido ambivalente o compleja, también puede modular la expresión del duelo.
En otras situaciones, la necesidad de asumir roles prácticos o de apoyar a otros familiares puede posponer la liberación emocional. Es fundamental comprender que la intensidad del dolor no debe medirse por la presencia o falta de lágrimas, ya que el proceso de duelo es único para cada persona y no sigue una secuencia lineal predefinida. La expresión del duelo es diversa y ninguna forma de sentirlo o manifestarlo es superior a otra. Cada individuo posee su propio ritmo y manera de afrontar una pérdida significativa.
¿Qué pasa si lloras mucho por alguien que falleció?
El llanto intenso y frecuente tras una pérdida es una expresión natural y saludable del dolor emocional. Esta respuesta emocional facilita una liberación fisiológica de estrés y tensión acumulada, ya que las lágrimas contienen hormonas del estrés que son expulsadas del organismo.
Esta manifestación de aflicción acompaña el proceso de adaptación a la nueva realidad sin el ser querido. No existe un tiempo estandarizado para la duración de este llanto, ya que el duelo es un proceso individual que no sigue un calendario preestablecido. Sin embargo, si el llanto persistente se acompaña de una incapacidad prolongada para realizar actividades básicas de autocuidado o de una desconexión total del entorno, esto podría ser un indicio de que se necesita el apoyo de un profesional de la salud mental para procesar la pérdida de manera adaptativa.
En la mayoría de los casos, la frecuencia e intensidad del llanto disminuyen gradualmente a medida que la pérdida se integra en la historia de vida de la persona. El llanto cumple así una función psicosomática esencial en el proceso de sanación. La expresión del dolor a través de las lágrimas no es un signo de debilidad, sino una parte fundamental de la elaboración de la pérdida.
¿Qué es el duelo cristalizado?
El duelo complicado (cristalizado, congelado o no resuelto) es un término clínico utilizado para describir un estado en el cual el proceso de duelo se ha estancado y la energía emocional queda fijada de manera rígida en la pérdida. En este patrón, la persona afectada puede parecer funcional en su vida cotidiana, pero mantiene una evitación profunda del dolor emocional.
El recuerdo de la persona fallecida o la situación perdida es idealizado o evadido de forma constante, lo que impide una integración real de la experiencia. La expresión emocional se bloquea de manera consciente o inconsciente, generando una aparente frialdad o distanciamiento. Con frecuencia, este mecanismo de defensa es empleado cuando el dolor original se percibe como demasiado abrumador para ser afrontado.
La capacidad de adaptación y la reintegración a la vida son limitadas, ya que la energía psicológica permanece anclada en el pasado. Se recomienda la búsqueda de apoyo profesional especializado para identificar y procesar estas emociones congeladas, permitiendo que el duelo sea reconducido hacia una resolución adaptativa y saludable. Sin esta intervención, la vida emocional puede quedar permanentemente limitada y el crecimiento personal estancado.
¿Qué es el duelo acumulativo?
El duelo acumulativo es un concepto que describe la experiencia de enfrentar múltiples pérdidas en un periodo de tiempo relativamente corto, sin que haya existido una adecuada elaboración de cada una de ellas.
Este fenómeno ocurre cuando un nuevo evento de pérdida es sobreañadido a otros anteriores que no fueron resueltos psicológicamente. El sistema de afrontamiento de la persona es sobrecargado, ya que la energía emocional necesaria para procesar cada duelo es demandada de manera simultánea. Como consecuencia, es frecuentemente reportada una sensación de agotamiento profundo, desesperanza y embotamiento afectivo.
La capacidad para reaccionar emocionalmente a nuevas pérdidas puede verse notablemente disminuida, dando la impresión de indiferencia cuando en realidad
existe una saturación del dolor. La identidad y la visión del mundo de la persona pueden ser severamente afectadas por esta acumulación de separaciones.
La intervención profesional es altamente recomendada en estos casos para ayudar a separar y procesar cada pérdida de manera individual, permitiendo que la carga emocional sea liberada de forma progresiva y manejable. El objetivo final es ayudar a la persona a procesar cada pérdida de manera individual para recuperar el equilibrio emocional.
¿Qué son los duelos prohibidos?
El duelo prohibido se refiere a aquel proceso de dolor que no puede ser expresado abiertamente o socialmente validado debido a circunstancias específicas que rodean la pérdida. Este tipo de duelo es frecuentemente experimentado en situaciones donde la relación con la persona fallecida era compleja o socialmente inaceptable.
Pérdidas como un aborto, una muerte por suicidio o la partida de una amante son ejemplos comunes donde el apoyo social convencional es restringido. La persona en duelo se ve forzada a ocultar su dolor y a simular normalidad, lo que impide la catarsis emocional y la recepción de consuelo. Se genera un profundo sentimiento de soledad e incomprensión al no existir espacios seguros para compartir la aflicción. Esto obstaculiza significativamente la elaboración del duelo y puede derivar en complicaciones psicológicas a largo plazo.
El reconocimiento de esta experiencia silenciada y la búsqueda de entornos donde la expresión del dolor sea permitida son pasos cruciales para su resolución adaptativa. La creación de rituales personales de despedida o la escritura del dolor en un diario pueden ser recursos terapéuticos de gran valor. Romper el silencio es el primer paso para sanar un duelo que ha sido negado o invalidado por el entorno.
¿Qué no debo hacer si estoy pasando un duelo?
Durante un proceso de duelo, se recomienda evitar la supresión activa y constante de las emociones, ya que esto puede prolongar el sufrimiento y complicar la elaboración de la pérdida. El aislamiento social prolongado debe ser evitado, pues el apoyo del entorno es un factor de protección fundamental. Las decisiones importantes que puedan alterar la vida de manera irreversible no deben ser tomadas bajo el influjo de las emociones más intensas.
El consumo de alcohol u otras sustancias para adormecer el dolor es contraproducente, ya que interfiere con el procesamiento natural de las emociones. La comparación del propio proceso de duelo con el de otras personas o con expectativas sociales rígidas debe ser eludida. Pensar de forma obsesiva sobre las circunstancias de la pérdida o los aspectos que no pueden ser cambiados no es recomendable. La presión sobre uno mismo para sentirse mejor en un plazo determinado debe ser evitada, permitiendo que el proceso siga su curso natural sin forzar una recuperación acelerada.
La autoexigencia y la crítica hacia uno mismo por no superar el duelo con la rapidez esperada son también actitudes que es recomendable evitar. Permitirse experimentar el dolor con paciencia y autocompasión es fundamental para transitar el duelo de una manera sana.
Otras especialidades médicas
A continuación te presentamos otros certificados médicos relacionados que realizamos en nuestro centro de reconocimientos.
Qué Opinan Nuestros Pacientes
Publicado en Julia T.B.25/09/2023Trustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Sin cita previa, amabilidad, rapidez, eficacia y precio ajustado ... qué mas se puede pedir? Muchas gracias por hacer todo tan fácil🤗Publicado en daniela gonsalves pieretti16/09/2023Trustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Excelente trato por parte la doctora , no tuve que esperar en cita y fue puntual.Publicado en Gema Lopez16/09/2023Trustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Trato amable y cortes de Elena la recepcionista y de la doctora que me atendió.Publicado en Adrián González07/09/2023Trustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Muy buena atención por parte de la doctora, la recepcionista muy amablePublicado en jy m18/08/2023Trustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. He renovado aquí mi carnet de conducir, en recepción Elena es muy amable y resuelve todas tus dudas con una sonrisa. La médico también es muy simpática y profesional. Lo recomiendo.Publicado en Gabrielle05/05/2023Trustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Acudí esta semana para renovar el carnet de conducir y el trato de la medico como de la persona de recepción fue bueno y amable, de precio es económico con respecto a otros centros.