Consultas de psicología infantil
Problemas de atención
La mayor parte de los niños tienden a ser distraídos, hiperactivos o impulsivos en algún momento. Los niños de edad prescolar, es normal que tengan una capacidad deatención limitada o que se cansen o se aburran y no sean capaces de atender una misma actividad durante mucho tiempo. De hecho, en os que son más mayores, incluso en los adolescentes, la capacidad de atención depende del nivel de interés que cada actividad.
¿Cuando supone un problema?
Puede existir un problema, cuando los problemas de atención se manifiestan en todos los entornos del niño, que generalmente son el hogar, el colegio y con los amigos. Aunque todas las áreas se vean afectadas, es probable que sea en el colegio donde destaquen los problemas de un niño relacionados con falta de atención, ya que las actividades de la clase demandan una cantidad mayor de concentración, paciencia y autocontrol. Estos tipos de demandas no son tan prevalentes en la casa o en los grupos de juego, así es que en esos entornos el niño podría haber tenido menos problemas. Un niño que presenta un patrón de falta de atención generalmente manifiesta estas características:
  1. No es capaz de prestar atención a los detalles o comete errores por descuido en los trabajos del colegio.
  2. Tiene dificultades para seguir instrucciones y no consigue terminar tareas o los trabajos del colegio.
  3. Se distrae con facilidad.
  4. Se olvida de hacer algunas actividades diarias.
  5. Le cuesta permanecer concentrado en tareas o juegos.
  6. Parece que no escuche.
  7. Tiene problemas para organizarse.
  8. Evita o le agobian las actividades que requieren esfuerzo mental de concentración, como los deberes del colegio.
  9. Pierde u olvida elementos que se necesitan para deberes o actividades (lápices, gomas, agenda, pelota, chaqueta).
Habilidades y técnicas de estudio
Estudiar, como todo trabajo, requiere un aprendizaje. Muchas veces los alumnos no saben estudiar, bien porque no se les ha enseñado, o bien porque no han interiorizado el aprendizaje. Por ello, es importante detectar tanto las técnicas inadecuadas que utilizan, como los malos hábitos y sustituirlos por técnicas adecuadas y eficaces y hábitos que les permitan mejorar su rendimiento y en consecuencia, sus resultados. Hay muchos factores que influyen a la hora de que es estudio sea más eficaz, entre ellos se encuentran:
  1. Ambiente adecuado: Es importante que el lugar de estudio reúna unas condiciones adecuadas que favorezcan la concentración y tranquilidad. A su vez, es importante tener un buen ambiente familiar que apoye el esfuerzo, refuerce el ambiente de estudio y que anime tanto en los fracasos como en los éxitos.
  2. Planificación del tiempo de estudio: Es importante que el estudio sea planificado convenientemente para que sea eficaz, de esta manera, se aprende mejor y en menor tiempo. Hay que partir de aprender a asignar un tiempo a cada cosa para así poder determinar el tiempo disponible para el estudio, de esta forma se podrá distribuir el tiempo según la dificultad o importancia de la tarea.
  3. Método de estudio: Antes de comenzar a enseñar técnicas de estudio, es necesario analizar el método de estudio del estudiante para poder detectar y corregir posibles errores e ir instaurando progresivamente hábitos que le beneficien.
¿En qué consisten las sesiones de técnicas de estudio?
El conjunto de herramientas, tanto físicas como mentales, que sirven para mejorar los resultados en los estudios es lo que conocemos como técnicas de estudio. Así mismo, estas herramientas nos ayudan y facilitan la comprensión y el entendimiento de las materias. Los objetivos más frecuentes que generalmente se plantean frente a una persona que requiere el aprendizaje de técnicas de estudio son:
  1. Fomentar una actitud activa ante el estudio.
  2. Fomentar la autoestima.
  3. Optimizar y planificar mejor el tiempo de estudio a través de técnicas de organización.
  4. Enseñar técnicas de concentración y relajación.
  5. Enseñar técnicas de estudio, orientadas a potenciar la memoria, tomar apuntes, hacer resúmenes y esquemas, presentar trabajos, leer de manera comprensiva, etc.
Problemas de conducta
Los problemas de conducta son comportamientos agresivos, de oposición, desobedientes o desafiantes, que se encuentran a menudo en la población infanto-juvenil como parte de un desarrollo evolutivo normal.
¿Cuándo acudir a un psicólogo por problemas de conducta?
Debido a que las conductas inadecuadas de un niño pueden presentar cierta normalidad en función del momento evolutivo en el que se encuentre, para establecer los límites en donde se debe acudir al profesional de la salud es necesario atender a la frecuencia, magnitud y persistencia de las mismas. Atendiendo a estos criterios, conoceremos cada cuanto tiempo ocurren las conductas, si son de una intensidad considerable, y la duración de las mismas cada vez que aparecen. Cuando la persistencia es excesiva, y el grado de deterioro en el rendimiento del niño en dos o más ámbitos de su vida (escolar, familiar y social) es considerable, se hace necesario trabajar esos problemas de conducta con un especialista. En consecuencia, trabajar dicha problemática, favorecerá las relaciones familiares. Porque en muchas ocasiones la agresividad, desobediencia, rabietas, el negativismo, etc, que son problemas de conducta habituales en niños, llegan a provocar que se establezcan relaciones conflictivas entre los miembros de la familia, ante la frustración y cansancio de los padres.
Desobediencia y rabietas
Es necesario tener en cuenta que los niños no nacen desobedientes. La obediencia y la desobediencia son conductas que se aprenden, aunque dicho aprendizaje puede resultar más complicado en unos niños que en otros. Tampoco podemos olvidar que la desobediencia forma parte del desarrollo normal del niño, y que constituye un modo de probar los límites y construir su propia identidad. Aun así, es importante manejarlo del mejor modo posible para evitar consecuencias negativas. Las rabietas, al igual que la desobediencia, forman parte del desarrollo normal de los niños, y en la mayoría de las ocasiones, son una muestra de la incapacidad que tiene el niño para gestionar su frustración en un momento determinado.
¿Qué hacer ante una rabieta?
  1. Mantener la calma: aunque el niño grite, no eleves el tono de voz ni te pongas nervioso. La paciencia es importante en esos casos.
  2. No discutir con el niño: en esos momentos el niño no escucha y sólo grita, por lo que es preferible mantenernos firmes, no mostrar ante el niño que nos desesperamos o nos ponemos nerviosos. No prestar demasiada atención a lo que ocurre y esperar a que se calme.
  3. Dialogar cuando se le haya pasado: Una vez se le haya pasado, hacerle saber al niño que ese no es el modo adecuado de mostrar enfado.
  4. Evitar comportamientos y actitudes de sobreprotección, lástima o respuestas violentas.
  5. Reafirmar de forma positiva los logros del niño: es importante mostrarse contento ante sus esfuerzos de autocontrol, y ante la expresión de conductas adecuadas.
Fracaso escolar
Hablamos de problemas de fracaso escolar, cuando un niño no alcanza el nivel de rendimiento medio esperado para su edad y nivel pedagógico, o en referencia a una disminución significativa de las calificaciones académicas respecto a un momento previo. Así, el fracaso escolar se entiende como la dificultad para asimilar e interiorizar los contenidos académicos establecidos por el sistema educativo en función de la edad y desarrollo del niño, y puede ser motivado por múltiples causas de diferente índole.
Causas del fracaso escolar
El fracaso escolar generalmente no está provocado por una única causa, de hecho es frecuente que se vea motivado por varias de ellas al mismo tiempo. Así, es imprescindible tener en cuenta las dificultades de cada estudiante tanto cognitivas como motivacionales y su nivel de rendimiento académico, el cual puede estar determinado por múltiples de factores.
Entre los factores que pueden influir en el fracaso escolar podemos destacar los siguientes
  1. Trastornos pedagógicos, debidos a una diferencia de ajuste entre los objetivos escolares planteados al alumno y su adaptación a estos.
  2. Trastornos psicológicos, como problemas de conducta y/o emocionales, miedos, fobias, ansiedad o depresión entre otros.
  3. Trastornos del aprendizaje, referidos a la presencia de problemas de tipo clínico como puede ser el Trastorno de Déficit de Atención y sus distintas modalidades.
  4. Trastornos específicos del desarrollo, relacionados con la existencia de dificultades significativas en destrezas básicas como la lectura, escritura o razonamiento matemático.
  5. Aspectos relativos al nivel de maduración tanto psicológica como física del niño. Como las capacidades de atención, memoria, percepción, etc.
  6. Otros problemas relacionados con las aptitudes básicas de memoria, atención, aptitud verbal o numérica que afectan al rendimiento del niño.
  7. Otros problemas derivados de la sobrecarga de actividades o contenidos a aprender.
¿En qué consisten las sesiones para el fracaso escolar?
El objetivo principal de la terapia ante un caso de fracaso escolar, es diseñar un plan de tratamiento que se adapte a las necesidades de cada caso en particular, comenzando por la resolución de los problemas que generan más dificultad en el área escolar. Para ello, es fundamental evaluar la sintomatología que presente el niño, tanto a nivel emocional, como psicomotor. Así, podremos trabajar las emociones de forma que el niño aprenda a gestionarlas y expresarlas de forma adecuada y éstas interfieran en menor medida en el ámbito escolar. A su vez, conoceremos los posibles déficits a nivel de técnicas de estudio, que puedan igualmente estar interfiriendo de forma importante en su rendimiento. De esta forma, otro de nuestros objetivos será favorecer técnicas de aprendizaje adecuadas, de forma que permitan planificar y organizar las tareas de manera eficaz y adaptada a las capacidades del niño..
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