Dña. Carmen Melgosa
Graduada en Psicología, Posgrado en Psicología General Sanitaria y Magíster en Neuropsicología Cognitiva.Ha trabajado en centros privados de referencia en la Comunidad de Madrid como Psicóloga Sanitaria, tratando diversos problemas como ansiedad, depresión, estrés asi como trastornos alimenticios o trastornos obsesivo-compulsivos.Tiene una experiencia en psicologia de más de 10 años.

Consultas de Psicología

Consulta psicológica
El objetivo de una consulta psicológica es poder tener un espacio donde poder hablar, sin prisas y en profundidad, sobre lo que nos preocupa o en lo que tenemos un cierto malestar. Se trata aproximadamente de una hora para dialogar con un psicologo profesional en un entorno tranquilo y discreto para así comprender lo que nos está ocurriendo, según los casos se hará una evaluación y diagnóstico individual para poder corregir la situación actual del paciente, así como ayudarle a desarrollar sus propios recursos para enfrentarse a dicho malestar.
  • ¿Qué hace un psicólogo?

    La función principal de un psicólogo es acompañar al paciente en un proceso, sea cual sea este, y aportarle herramientas para superarlo y para que pueda contar con ellas en un futuro. Los psicólogos realizan diferentes técnicas mediante las que los pacientes pueden aprender a afrontar los problemas que aparecen en la vida y pueden ser difíciles de resolver por uno mismo. Además, el psicólogo puede ayudar al paciente en la búsqueda de nuevas soluciones o incluso en la búsqueda de nuevas perspectivas hacia el problema que ayuden a afrontarlo.
  • ¿Cuándo ir a un psicólogo?

    Se puede acudir a un psicólogo siempre que una persona crea que le va a poder ayudar, ya sea con un problema concreto o con algunos más generalizados. No es necesario acudir a un psicólogo solo cuando haya un malestar mayor, sino que es conveniente acudir cuando la persona considere que necesita que un profesional le ayude a conocerse a sí mismo y su manera de funcionar en el mundo, relacionarse, etc. En cualquier caso, el psicólogo adaptará la terapia hacia el caso concreto de la persona y le ayudará en sus peticiones.
  • ¿Cómo me puede ayudar un psicólogo?

    Un psicólogo ayuda a que la persona que acude a él conozca cómo afronta los eventos vitales y puede ayudar a la hora de tomar ciertas alternativas para ello, dando lugar a un bienestar emocional mayor. Es importante tener en cuenta que un psicólogo no proporciona curas mágicas ni puede llevar a cabo una terapia sin la colaboración del paciente. Mediante un trabajo conjunto, paciente y psicólogo podrán llegar a tener una relación terapéutica basada en la confianza en la que cualquier tema del que se hable estará protegido por el secreto profesional.
  • ¿Cuánto dura un tratamiento psicológico?

    El tratamiento psicológico no tiene una duración determinada, excepto cuando se está aplicando un programa de intervención concreto, aunque este tipo de casos no suele ser muy común en el tipo de consulta individual. Dependiendo del problema y del ritmo de trabajo del paciente, la duración del tratamiento variará. A medida que van pasando las sesiones y la persona adquiera diferentes habilidades y se vaya encontrando mejor, la frecuencia de visitas irá disminuyendo, hasta que por fin se reduzca a sesiones de seguimiento cada mes o más tiempo.
  • Psicologia COVID 19

    Aunque poco a poco nuestro entorno vuelve a la normalidad, para muchas personas se hace más difícil recuperar la vida diaria anterior al confinamiento, posiblemente porque las consecuencias del aislamiento o los acontecimientos sufridos en este periodo les han afectado fuertemente. Durante el periodo de confinamiento a causa del virus Covid 19 hemos podido sentir ansiedad, tristeza, soledad, miedo, incertidumbre, problemas para dormir o falta de apetito entre otras, además de poder presentar una actitud más pesimista frente a la vida. En algunos casos, como puede ser el de los sanitarios que han trabajado con enfermos de Covid 19, los propios enfermos que han superado el virus o familiares de enfermos que finalmente fallecieron, pueden desarrollarse síntomas pertenecientes a un síndrome de estrés postraumático. Puede pasar que, aun habiendo superado el confinamiento y una vez establecida la nueva normalidad, algunos de estos síntomas persistan por el largo periodo de tiempo en el que se han experimentado, haciendo que la vuelta a la rutina sea difícil. Las experiencias negativas vividas durante el confinamiento han dejado huella en muchas personas que necesitan una ayuda extra para poder recuperar su vida y su normalidad en la medida de lo posible. También podemos experimentar temor a volver salir a la calle o relacionarnos con otras personas como parte del miedo a ser contagiados, o simplemente por haber desarrollado cierta fobia social y presentar ciertas dificultades para volver a relacionarse. Aunque todavía queda mucho por estudiar en lo referente a consecuencias de un confinamiento como el que hemos pasado, pero los investigadores que se encargan de ello pronto arrojarán más datos en los que basarnos para poder diagnosticar y tratar dichos problemas. Desde el Centro Médico El Pilar, animamos a todas las personas que presenten estos síntomas y les causen un malestar a que comiencen un tratamiento psicológico especializado en covid 19 que ayude a reducirlos y permitan a la persona adquirir herramientas para afrontar las situaciones que mayor ansiedad les puedan producir. Mediante la terapia psicológica especializad en COVID 19 que ofrecemos en el centro, las personas podrán comprender el por qué de su malestar, cómo dar lugar a que los síntomas remitan y recuperar de nuevo el bienestar psicológico. De esta manera, el paciente estará preparado para posibles futuras situaciones en las que se produzcan síntomas similares, tratándolos desde el primer momento que aparezcan y no dejando que le afecten de la misma manera. Es importante no dejar pasar estos síntomas y tomar un papel activo en la propia mejoría para aumentar nuestra calidad de vida. Además, de esta manera podremos evitar que el problema se agrave y protegernos de presentar un trastorno mental más severo en un futuro. El bienestar psicológico también es salud. En la práctica clínica actual nos estamos encontrando con diferentes problemas psicológicos derivados del confinamiento, la situación de pandemia y la enfermedad derivada del Covid-19. El periodo de confinamiento fue duro para todos, pero para personas más susceptibles a la aparición de determinados síntomas fue un antes y un después. Algunas personas que antes no tenían miedo a salir a la calle han desarrollado miedo a ello, perjudicándoles en su vida diaria. Otras, que ya mantenían un estilo de vida poco activo, ahora salen menos por ese miedo. La ansiedad que les produce el hecho de salir de casa les impide hacerlo de una manera cómoda y satisfactoria, y algunas personas no salen de sus casas o lo hacen solo si es estrictamente necesario. Es importante seguir manteniendo un estilo de vida activo, sobre todo si hablamos de personas mayores, siempre y cuando se respeten las medidas de seguridad. La situación pandémica trae a consulta pacientes con cuadros de ansiedad en su gran mayoría, aunque también pueden verse agravados los trastornos que ya se padecían antes. Los síntomas suelen estar relacionados con la sensación de miedo e inseguridad hacia la integridad de nuestra salud y la incertidumbre sobre el futuro. Las personas que padecen depresión también han podido ver agravados sus síntomas por no poder realizar las actividades necesarias para sentirse mejor y aumentar su estado de ánimo durante el confinamiento, algo necesario en este tipo de pacientes y que es difícil de manejar en la situación actual. Todos somos vulnerables a padecer alguna secuela psicológica tras comenzar a vivir la pandemia por Covid-19. Algunas personas pueden desarrollar algún tipo de fobia, trastorno obsesivo-compulsivo o hipocondría entre otros, dependiendo del grado de vulnerabilidad de cada persona y de su experiencia individual de esta situación. Algo que puede ocurrirnos a cualquiera es el rechazo a las personas y al contacto con ellas. Todos podemos ser foco de contagio del virus, por lo que algunas personas desarrollan cierta fobia social y tienden a alejarse de la gente, incluso de sus amigos y personas más allegadas. Las personas que han padecido la enfermedad puede que sientan que hacen mal al acercarse a otros aunque ya no estén enfermos, lo que también puede provocar sufrimiento a la persona. También pueden presentar miedo a un nuevo contagio o miedo a poder contagiar a las personas que quieren. El hecho de haber experimentado estado en aislamiento por la enfermedad también puede dar lugar a miedo a volver a estar solo, sensación de soledad o una necesidad extrema de estar acompañado por sus seres queridos, entre otras consecuencias. Puede que el entorno de las personas que han superado la enfermedad tenga miedo al contagio aunque ya no sea posible, y las personas sufran abandono por parte de algunos de sus seres queridos o exclusión de sus círculos sociales. Otro trastorno que puede ser de frecuente aparición en estos momentos es el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC). Este tipo de trastorno tiene varios tipos, pero el que más puede aparecer es el TOC de limpieza. La obligación de lavarnos las manos habitualmente con agua y jabón o con hidrogeles hace que sintamos nuestras manos sucias tras tocar cualquier objeto aunque no lo estén. Es muy aconsejable la utilización de la limpieza en estos momentos, pero puede convertirse en un trastorno a la larga cuando ya no se necesite, como puede ser dentro de nuestra casa o cuando el virus sea controlado. A veces, la desinfección de las manos se generaliza a la de otras partes del cuerpo o de la ropa y objetos que portamos en la calle, llegando a producir sensación de asco si no se limpian meticulosamente o incluso llegando a no utilizar más dichos objetos tras haberlos utilizado en la calle o haber tocado algo con ellos. Es aconsejable mantener nuestras manos y pertenencias desinfectados pero, ¿qué pasará cuando ya no lo sea? Podemos experimentar miedos que nunca antes habíamos sentido hacia el contagio, creer que tenemos la enfermedad y regular nuestra conducta en base a ello. En este caso estaríamos hablando de hipocondría, un trastorno que padecen muchas personas habitualmente y que puede aparecer como algo nuevo en personas que hayan sufrido de una manera más intensa las consecuencias de esta pandemia. En la hipocondría, además de tener miedo a padecer la enfermedad, podemos llegar a creer que la tenemos a la mínima sensación fisiológica que pueda indicar un síntoma del virus. Esta creencia es muy fuerte y puede llegar a impedirnos realizar nuestras actividades diarias. Cuando nuestras creencias o pensamientos rigen nuestras conductas de modo que nos hacen actuar de una manera que no nos gustaría, o nos impiden realizar tareas habituales para nosotros, estamos ante un problema por la falta de gestión de estos pensamientos y de las emociones que nos producen y que no podemos controlar. Este descontrol por nuestra parte es más habitual de lo que creemos, ya que muchos de nosotros hemos vivido situaciones que nos ha sido difícil atravesar y controlar, y que nos han podido hacer sufrir. Puede que en alguna ocasión hayamos salido solos del bache, otras veces hemos necesitado apoyo de nuestro círculo de personas cercanas, y en otros casos hemos necesitado ayuda psicológica de un profesional. A través de la terapia psicológica se dan herramientas a la persona para que sea capaz de gestionar por sí misma lo que sucede en su interior y se convierta en una parte activa de su conducta, de manera que pueda resolver la contradicción entre su voluntad y la conducta generada por sus pensamientos.